jueves, 4 de junio de 2020

Escenas Míticas: Claustrofobia - Última llamada



   Decía Woody Allen en su maravillosa película “Misterioso asesinato en Manhattan” que “un cadáver en un ascensor era el colmo de un neurótico”. Pues que pasaría si cambiáramos el ascensor por un lugar incluso más reducido como una cabina telefónica y el cadáver podrías ser tú en caso de salir de ella. Claustrofobia y muerte, dos sensaciones nada agradables con las que juega esta película.




   La idea se le ocurrió a Larry Cohen, un guionista que iniciaba su carrera allá por los setenta y que le propuso nada menos que a Alfred Hitchcock, que estaba al final de la suya, un argumento que se desarrollara en el interior de una cabina. Algo qué gustó al maestro del suspense, que veía adecuado para un capítulo de la serie que presentaba pero no para un largometraje por no poder justificar que alguien permaneciera tanto tiempo dentro.



   La propuesta no prosperó pero a Cohen no se le fue de la cabeza y ya por los noventa, con otra gama de argumentos posibles, se le ocurrió la posibilidad de vincular la obligación de estar en una cabina a la amenaza de un francotirador.



   Sin embargo, los españoles Antonio Mercero y José Luis Garci ya idearon una historia en la que José Luis López Vázquez se quedaba encerrado en una cabina telefónica. Un mediometraje asfixiante a más no poder que daba lugar a varias interpretaciones, la política entre ellas. Una auténtica obra maestra de la televisión, incomprendida en su momento.



   El caso es que Cohen dio con un director que se interesó en su proposición, Joel Schumacher. Un director de filmografía tremendamente irregular, que alterna muy buenos e interesantes títulos con auténticos fiascos. Entre lo más criticable su aportación a la saga Batman cuando le tocó suceder a Tim Burton.



   Las diferencias creativas y los resultados de “Batman vuelve” determinaron la salida de Burton. Schumacher le dio otro aire a la saga, un tono más comiquero y mucha más acción. Eso en principio no estaba mal, pero muchas cosas fallaron, algunas de lo más burdo, cómo colocarle pezones al traje de Batman, y tanto “Batman forever” como especialmente “Batman y Robin” se cuentan como lo peor del hombre murciélago en el cine.



   Pero hay que reconocerle a Joel Schumacher que ha dejado muy buenas películas, algunas incluso de culto, como “Jóvenes ocultos”. Personalmente, de su filmografía, me gustan “Línea mortal”, “Un día de furia”, “Asesinato en 8 mm” y esta “Última llamada”.



   Al frente del reparto, Colin farrell, con el que Schumacher había trabajado antes en “Tigerland”. El siempre eficaz Forest Whitaker, Radha Mitchell (“Pitch black”) y Katie Holmes (“Batman begins”). Pero lo mejor es Kieffer Sutherland, con quien el director también había colaborado en “Línea mortal”, o más bien su voz, pues aparece solo un minuto al final. Su doblador en España también se lució, realmente imponente.



   Tuvo en general buenas críticas, destacando la intensidad y el pulso tras la cámara de Joel Schumacher en una película de acción real y con un mensaje social y moral. Tan solo costó 13 millones de dólares y reacaudó casi 100 de taquilla, por lo que fue un absoluto éxito.



martes, 2 de junio de 2020

Los Libros de Zoe: Entre la espada y la pared



   AUTOR: Aron Ralston (Marion,Ohio, 1975). Montañero y orador motivacional. Es su único libro escrito. Género: novela, hechos reales. Publicación: 2004.
   SINOPSIS: En mayo de 2003, el montañero Aron Ralston,durante una excursión por el cañón Blue John, accidentalmente cayó por una gruta en la propia caída su brazo derecho quedó atrapado entre una de las paredes y una gran roca. Tras sobrevivir a duras penas durante cinco días, toma la decisión de amputárselo con una navaja multiusos.
   PERSONAJES: Él es el único personaje de la historia.
   LO MEJOR: Aron Ralston escribe sobre su propia experiencia, que fue muy conocida mediática en su momento, cuando pasó cinco días atrapado en una gruta del Blue John Canyon al quedársele aprisionado el brazo derecho y solo consiguió escapar cuando se lo amputó. Todos los detalles están en el libro, lo que sintió, las cosas que pasaron por su cabeza, como tomó las decisiones que le llevaron a esa amputación en condiciones tan desesperantes. Pero Ralston aprovecha para encaminarlo a la autobiografía alternando capítulos de su “estancia” en la gruta con retazos de su vida donde explica como se inició en las actividades al aire libre, su amor a la naturaleza y si implacable deseo de aventura, y en los que incluye la exhaustiva descripción, con abundante jerga montañera, de muchas otras de sus excursiones. En los últimos capítulos nos cuenta todo lo ocurrido durante esos cinco días pero en cuanto a sus conocidos, en su puesto de trabajo, a sus familiares, . . . para situarnos en la historia y como notaron su ausencia mientras él estaba en el cañón. Incluye una generosa cantidad de fotos de sus aventuras, con sus amigos y familiares, momentos importantes de su vida y, por supuesto, un surtido de todo lo que documentó mientras estaba atrapado, incluido el brazo perdido.
   LO PEOR: No tiene gran valor literario, de hecho, ninguno. Durante muchos tramos, Ralston se limita a describir, con gran pasión, eso si, sus batallitas montañosas y para el que no esté muy ducho en estos temas resultará tedioso. Puede que hasta molesto.
   CITAS: “Es mi culpa yo elegí ésto. Elegí que pasara todo esto. Esta roca, esta roca me ha estado esperando toda mi vida. Desde que fue un trozo de meteorito, hace millones de años. Allí en el espacio ha estado esperando. Toda mi vida se ha dirigido a ésto. Desde el minuto en que nací, cada respiro que he tomado, cada acción me ha estado guiando a esta grieta en la superficie”. Todo sucede por una razón, y parte de esa belleza de la vida es que no se nos permite saber esas razones con certeza ". "Decir adiós es también un comienzo audaz y poderoso". "Nunca encontrarás tus límites hasta que hayas ido demasiado lejos".
   CONCLUSIONES: Su historia fue adaptada a película por Danny Boyle en su “127 horas”, donde James Franco se metía en la piel de Aron Ralston con una interpretación que le valió la nominación al Oscar. Según el protagonista real, a excepción de un par de escenas, guarda tal fidelidad con lo ocurrido que casi parece un documental. Aunque documental de verdad ya se hizo, “días de desesperación en blue John Canyon”. No es que se rompieran la cabeza con el título.