jueves, 4 de agosto de 2016

Infierno azul



   FICHA TÉCNICA

Película: Infierno azul.
Título original: The shallows. 
Dirección: Jaume Collet-Serra.
País: USA.
Año: 2016.
Duración: 86 min.
Género: Drama, terror, thriller.
Reparto: Blake Lively, Óscar Jaenada, Sedona Legge.
Guión: Anthony Jaswinski.
Música: Marco Beltrami.
Producción: Lynn Harris, Matti Leshem.
Fotografía: Flavio Labiano.
Distribuidora: Columbia Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una chica, como recuerdo de su madre fallecida, decide ir a una playa paradisiaca y perdida en la costa mejicana. Durante su práctica de surf en sus aguas es atacada por un gran tiburón y se queda atrapada en un islote.
   LO MEJOR: De no ser porque tras la cámara estaba el español afincado en Estados Unidos, Jaume Collet-Serra, no creo que hubiera acudido a verla en el cine, a pesar de mi afición a este género. Pero habiendo visto su trabajo en un resultón remake de “La casa de cera”, en la escalofriante “La huérfana” o sus peripecias con Liam Neeson como “Sin identidad”, me parecería suficiente crédito como especialista en cine de intriga y suspense. Y lo cierto es que hace una excelente gestión de la tensión. Nos da unos veinte minutos de tregua iniciales para luego embarcarnos en un ejercicio de suspense minimalista. La historia es creíble y coherente. El tiburón no es un licenciado en Harvard ni sabe latín, lo que hace tiene lógica, no es más que un animal defendiendo su territorio. Además, Collet-Serra, inteligentemente, dosifica la exposición del bicho en cuestión para no caer en su sobrexposición y la pérdida del aliciente de poder verlo. Aun así, no deja de ser un producto más típico de la serie B, cine típicamente veraniego y de explotación de genero de “monster-movies”; eso sí, bien focalizado hacia el duelo del hombre (en este caso, la mujer) contra la bestia. Las tomas de las olas y los paisajes, con una fotografía excelente y una recreación de la bestia muy realista, acompañan bastante bien.
   Interpretación: Sinceramente, Blake Lively no solo no era una actriz de mis favoritas, sino que es que no me había convencido nunca. Una de esas actrices del montón. Bueno pues aquí me callo. Bastante mejor de lo esperado. Lively se la ve convencida en su versión survival y cuanto peor lo está pasando, más convincente me parece. Algo similar me ocurrió con James Franco en “127 horas”. Como curiosidad, la breve colaboración de Oscar Jaenada.
   Escena (spoiler): Pues desde luego, el primer ataque a Blake Lively que tiene la particularidad de ser distinto a los típicos en estos casos, siendo un golpe en plena ola. Me pareció original que la muerte, evidente y anunciada, del gordo borracho y ladrón, no se llegue a ver, y si elija tenerla fuera de cámara y a través de la expresión de la protagonista. Desde luego, el doble y espectacular ataque a los surfistas. La travesía a través de las medusas hasta la boya. Los brutales ataques cuando se encuentra en ella. Y el desenlace de la bestia, quizá un poco forzado.
   LO PEOR: La película es lo que es y no engaña a nadie, pero quizá en la parte final pierde algo de verosimilitud de la que hace alarde durante toda la película. Y también puede pecar a veces de parecer que estira la trama.
   CITAS: “No pienso morir aquí”. “Se tarda siglos en encontrarla pero es perfecta”.”- ¡Tiburón!!! – No, aquí no hay tiburones”.
   REFERENCIAS: Bueno es como la hermana pequeña de “Tiburón”. Y podría decirse que es uno de los mejores exponentes de las películas de escualos desde la película de Spielberg. Por otro lado, la soledad de la protagonista y su lucha para sobrevivir me ha recordado a “127 horas”.
   CONCLUSIÓN: 7’5. De lo mejor de películas de escualos desde las dos primeras partes de “Tiburón”.



martes, 2 de agosto de 2016

Escenas Míticas: Viajes espaciales - Contact




   El estreno de una nueva secuela de esta reinvención de la saga de “Star Trek” que inició J.J. Abrams, me ha recordado uno de los ciclos dedicados a los viajes espaciales que hay en el blog y que está incompletos y que, como ya venimos haciendo durante éste año, hay que ir añadiendo títulos a ciclos ya iniciados anteriormente.




   Esta vez le ha tocado a la adaptación de la novela de Carl Sagan “Contact”. Un proyecto de esos que se tiran dando vueltas varios años por distintos estudios de producción y directores. En este caso, Roland Joffé y, sobretodo, George Miller, fueron propuestos antes de llegar a las manos de Robert Zemeckis.



   La valoración del film podemos analizarla desde dos puntos de vista diferentes. Si lo vemos desde el plano estrictamente cinematográfico, la película es bastante interesante. Esta excelentemente narrada y tiene el suficiente realismo para que podamos creérnosla. Y el tema de crear una máquina para viajar a otro lugar del espacio con las instrucciones de montaje proporcionados por los propios extraterrestres en un aliciente más que suficiente.



   Sin embargo, si la vemos como una adaptación, el veredicto es muy distinto. Es lógico hacer cambios respecto al libro porque, como siempre digo, el lenguaje cinematográfico y el literario son tremendamente diferentes y utilizan vías diametralmente opuestas en muchos casos. Pero lo mínimo que se debe exigir a una adaptación es que capte la idea general.



   ¿Lo consigue Zemeckis? Solo a medias. La idea está, pero el alma no. Sagan pone especial énfasis en su libro en el conflicto de la colaboración internacional para la construcción de la máquina y en la repercusión social en todo el planeta. Y en la película está solo tocado de puntillas. Además, hay cambios en el tratamiento de los personajes y, especialmente, en la interacción entre si, demasiado acusados para pasarlo por alto.



   Lo que si comparten novela y film es la sensación insatisfactoria en el final. Cuando uno espera un paisaje espacial y la visión de los extraterrestres, nos plantan una playa y al padre de la protagonista para transmitir el mensaje en una escena más cercana de lo onírico que de la propia ciencia-ficción.



   Pero ya estaba allí Jodie Foster para realizar otra inmensa interpretación de las suyas. Es una pena que esta actriz no se haya prodigado más porque su talento es prodigioso. Aquí se presentaba ya con dos oscars bajo el brazo y fue nominada por esta actuación. Por lo demás, también tenemos a Matthew McConaguey, que no era el actor que hoy conocemos y el veterano Tom Skerrit, cuyo personaje es injustamente maltratado en la película. Como padre se escogió a David Morse.



   La crítica trató muy positivamente y aun hoy esta considerada una muy buena película. No obstante, aunque no fue un fracaso en taquilla ya que no tuvo pérdidas, sus escasos 20 millones de beneficios no hablan precisamente de un éxito.
Curiosidad: se pone mucho énfasis en la famosa frase de Carl Sagan; "si no hay nada más en todo el universo, cuanto espacio desaprovechado".