martes, 17 de marzo de 2026

Escenas Míticas: Sectas - La novena puerta

 


   No podía faltar una secta satánica y quien mejor que aquel que tiene entre sus obras más destacadas una de las películas más icónicas dedicadas a la figura del diablo, “La semilla del diablo”, que incluso pudo costarle el asesinato de su esposa en aquel tiempo, Sharon Tate. Curiosamente “La novena puerta” se considera una obra menor en la filmografía de Roman Polanski aunque, con el tiempo, ha ido adquiriendo el rango de título de culto.



   Porque en su momento dividió a la crítica, proliferando casi más las negativas, aunque recibiera el Premio de mejor Película Europea y económicamente salvara los muebles. Costó 38 millones de dólares y recaudó 58 en taquilla. Y si he decidido incluirla en este ciclo es porque me parece una película claramente reivindicable.


   Claro que es que estamos hablando de uno de los mejores cineastas que ha dado el cine, y de los más personales, con películas tan destacadas como “Repulsión”, “El baile de los vampiros”, la mencionada “La semilla del diablo”, “Chinatown”, “El quimérico inquilino” o “Frenético”, entre otras. Es casi lógico no colocar “La novena puerta” entre ellas aunque personalmente la valore más positivamente que en su tiempo.


   Una película que tiene toque español ya desde su gestación pues se basa en una novela de Arturo Pérez Reverte, “El Club Dumas”, aunque lo hace de forma muy libre, tomando solo algunas partes del libro pues a Polanski sólo le interesaba lo relativo a la trama satánica. De hecho, el título de la novela hace referencia a Alejandro Dumas, y por tanto, sus obras son importantes en la historia, más que las que escogió Polanski.


   Aun así, Pérez Reverte quedó satisfecho con la adaptación, a la que calificó de muy entretenida, aunque fuera diferente a su libro, porque si es verdad que se toma muchas libertades pero también conserva el espíritu originario y su esencia. Además, también uno de los guionistas es español, Enrique Urbizu, director de películas de cine negro y policíaco como “Todo por la pasta”, “La caja 507” o “No habrá paz para los malvados”.


   La historia se inspira en la teoría de los libros con secretos de poder. Para ello se hacen referencias bibliográficas reales, como el “Quijote” de la edición de 1780 y diferentes guiños a Alejandro Dumas, William Shakespeare o Edgar Allan Poe. Y a obras verdaderas sobre demonología y ocultismo.


   Algunos grabados están inspirados en obras reales de Athanasius Kircher, en el siglo XVII. Y a lo largo de la narración podemos ver símbolos alquímicos por todas partes, como soles, lunas, triángulos invertidos, posturas rituales. La mayoría provenientes de la tradición de magia ceremonial y de la Cábala. Pero los libros que vemos en la película fueron creados específicamente para ella. De hecho, sus grabados van cambiando con la historia para adecuarse a la trama.


   Para el papel protagonista, Polanski, al leer “El Club Dumas”, tuvo claro que Johnny Depp debía encarnar el personaje principal pero albergó dudas iniciales porque el actor era netamente más joven que el Corso de la novela. Aun así, la insistencia del actor acabó rápidamente con las reservas del cineasta.


   A Depp le acompañaron Lena Olin, Frank Langella, James Russo y Emmanuelle Seigneir. Esta última es la esposa de Polanski desde 1989, y aún hoy en día continúan casados tras 36 años. Ella solo tenía 21 entonces, la mitad que él. Se conocieron en el rodaje de “Frenético”, y después ha participado en varias películas del director, convirtiéndose en su musa, como en “Lunas de hiel”, “La venus de las pieles” y “La serpiente”.


   Como era marca de la casa, Román Polanski estaba más interesado en la atmósfera y la ambientación por encima de lo demás e insistió en darle a la película un tono marcadamente europeo, cultural y elegante pero bajo una sensación tenebrosa y oscura, cercana al terror de películas como “La profecía”. 


   E insistió en rodar en escenarios reales, como el Castillo Puivert del final, aunque evidentemente no lo incendiaron.


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