No
es una película de terror pero se mueve en los planteamientos del
folk horror, representándonos la descomposición de una comunidad
aislada, muy cercana a lo que es una secta, ante la llegada de tres
personajes que desde ángulos diferentes, supone una amenaza para los
lugareños de esa comuna. Que son, un cartógrafo (que literalmente
los va a poner en un mapa), un banquero (una especie de empresario
que quiere explotar el pueblo de forma comercial) y unos inmigrantes
(que se perciben como peligro para los habitantes, a
los que culpan de todos sus nuevo males, es
decir, se reacciona con racismo). Y claro, todo esto crea un caldo de
cultivo perfecto para que se desate la hostilidad y esta explote
en violencia. Repito,
no es terror y tampoco va por el camino del thriller. Pero
si tiene algunos momentos que me han resultado sumamente incómodos y
que incluso me han recordado a clásicos como “El hombre de
mimbre”. Hay
que avisar que tiene un ritmo lento, incluso contemplativo en
ocasiones, haciendo
gala de una espléndida fotografía, que la envuelve en un permanente
halo atmosférico, en un tono como de fábula, en el que si, hay que
tener paciencia. Transmite una constante sensación física, me
explico, parece que se siente la lluvia, el suelo embarrado, el frío
nocturno, . . . No es para todo el mundo, es cierto. El significado
es a interpretar pero creo que es bastante evidente que simboliza la
llegada de la evolución y, por consiguiente, el fin de la vida
rural. Por cierto, muy buenas actuaciones de Caleb Landry Jones y
Harry Melling. 7.
Defendí
la primera película porque aunque no era lo que esperaba, eso solo
era problema mío y objetivamente me parecía un comienzo que
planteaba temas interesantes y pensé que había que juzgar el viaje
cuando estuviera completado. Pero ya con dos terceras partes
conocidas de la historia se puede hacer un diagnóstico más o menos
fiable. Y es que muy bien se tienen que hacer las cosas en la última
película para que esto haya tenido algún sentido. Porque este
segundo episodio se carga lo bueno que tenía el primero y se centra
en lo peor, que eran sus últimos diez minutos. No dirige esta Danny
Boyle, pero no es el problema porque Nia DaCosta dirige bastante
bien. El problema es el guion, y esto es lo verdaderamente
sorprendente por estar a cargo de quien está. No sé que ha querido
contar Alex Garland. Es que ni siquiera tienen importancia ni generan
una buena secuencia de terror con los infectados. Lo único
interesante en relación a ellos es lo de buscar una cura a la
enfermedad, que es muy poco habitual en estas películas, porque mira
que hay películas de zombis y demás pero parece que nadie quiere
buscar una cura. Pero la trama se enfoca en seguir al puñetero grupo
de los Jimmys, que me interesa entre cero y nada. Literalmente se
dejan media hora de metraje torturando a una familia, que no aporta
absolutamente nada, es completamente gratuito. Lo único que se salva
es Ralph Fiennes (que maravilla de actor), que es capaz de levantar
la película cuando está en pantalla, porque a Jack O’Connell (que
es muy buen actor) aquí le han desaprovechado. Se ha llegado a poner
en duda la tercera parte pero finalmente si se hará. La veré pero
ya con expectativas muy bajas. Esto debería haber sido una sola
película y en coherencia con las dos anteriores. 5.
Son
demasiadas cosas en común como para no establecer cierto paralelismo
entre Robert Eggers y Paul Urkijo Alijo. Por ejemplo, no haber hecho
ni tener la más mínima intención de hacer historias desarrolladas
en la actualidad. O basarse casi exclusivamente en el folclore. Más
en concreto en el folk horror, aunque el español se centra en la
mitología vasca y tira hacia al fantástico puro más que al terror,
aunque este esté bastante presente en su obra. Un estilo muy poco o
nada cultivado en España actualmente, por lo que se agradece. Todo esto se vuelve a confirmar aquí. Como en “Errementari”, vuelve a
tratar el tema de las brujas pero desde un ángulo muy distinto. Lo
primero porque no se trata de una narración lineal, sino a través
de una serie de relatos que le van contando al
personaje principal,
interpretado
por una magnífica Yune Nogueiras, de
los que se va dando cuenta que ella misma es las protagonista de
todos ellos, que van conformando su propia historia, contada en
partes y no precisamente en orden, lo que es cierto que la hace un
poco confusa pero también interesante. Porque a parte de las brujas,
muestra una serie de criaturas mitológicas de ese folclore vasco tan
peculiar, que Urkijo Alijo sabe recrear con una ambientación
exquisita, con una fotografía fantasmagórica. Se aprecia la
influencia del terror gótico italiano y de cineastas como Mario Bava
o Guillermo el Toro. Me sigue gustando más “Irati”, de su
filmografía, pero esta me parece una buena película como también me
parecía “Errementari”.
Así que, para mí, este director lleva un “perfect”, y encima
siendo español, el Eggers español. 6’5.




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