sábado, 25 de julio de 2020

Microcríticas Express: A 47 metros 2/Megapirañas/Tiburón, la presa




   La primera me sorprendió gratamente porque me tuvo en tensión prácticamente toda la película a base de saber crear suspense sin medios pero con mucho oficio. Todo el que le falta a ésta. A priori, el cambio de escenario, a las cuevas submarinas donde se encuentra una antigua ciudad sumergida, era interesante. Pero curiosamente, la anterior, a pesar ser a mar abierto, me creó ocho veces más sensación de claustrofobia. Además que la propuesta me parecía muy realista. Aquí . . . venga, aceptando tiburón como animal de compañía, transcurre medianamente normal hasta que, de repente, se convierte en “Deep blue sea” (que ojo, a mí me encanta) y las quejicas y lloronas niñatas se transforman en brutales heroínas. Llega el cúmulo de despropósitos; tiburones que abren la boca y uno no sabe si es para bostezar o para comerse a alguien, la gente va muriendo sin que parezca que le importe a los que sobreviven, chicas con bocados tremendos que nadan como sirenas. Por cierto, el tiburón del cartel no es que vaya ciego, es que es ciego. 3.


   Es un placer culposo. Porque no les podría haber salido más mala ni aún proponiéndoselo. Incluso no les importa repetir planos ya utilizados o directamente robárselos a otras películas. Pero lo que me pude reír no me lo quita nadie. Valorar detalles como que hacen las pirañas en el mar si son de agua dulce es absurdo. Sobre todo si tenemos en cuenta que casi se tiran más tiempo saltando por el aire que nadando. Y lo de mega del título va muy en serio, pero mucho (hay una que se come un helicóptero). Aunque el aumento de tamaño no es proporcional en el cerebro porque la mayoría mueren estampadas contra . . . contra lo que sea. Hay juegos del spectrum con mejores gráficos que los efectos visuales de la peli. Se trata de Asylum, la productora responsable de Sharknados y Pirañacondas, con eso lo digo todo. Recomendable ver acompañado, pero con mascarilla, por las más que probables carcajadas súbitas. 2.


   La vi después del remake de “Piraña 3D” de Alexandre Ajá y confieso que me lo pasé bomba con ella. Y no sé si por eso o porque también acababa en 3D pero pensé que ésta podría ser una variante de aquella con tiburones. Pero donde Ajá no tenía pudor ni vergüenza de lanzarse a por un espectáculo erótico festivo de sangre y gore, que contenía una de las secuencias más brutales que he visto, aquí ponían una calificación para mayores de 13 años. Mal empezábamos. Así que gran parte de la película se basa en sacar a su protagonista, Sara Paxton, en bikini (hay más planos del escote y del culo de la chica que de todos los escualos juntos) y los tonteos de su pagafantas particular. Por el resto de personajes no se puede tener más empatía que la de desear que mueran de una forma horrenda, cosa que tampoco pasa porque la limitación por edades no se lo permite por lo que el film no se salva ni en los ataques de los pececillos. 2.

jueves, 23 de julio de 2020

Devs



   FICHA TÉCNICA

Título: Devs.
Dirección: Alex Garland.
País: Estados Unidos.
Año: 2020.
Duración: 50 min (8 episodios).
Género: Ciencia ficción, thriller.
Interpretación: Sonoya Mizuno, Nick Offerman, Alison Pill, Jin-ha Oh, Zach Grenier, Stephen Henderson, Cailee Spaeny.
Guion: Alex Garland.
Producción: Alex Garland.
Música: Geoff Barrow, The Insects, Ben Salisbury.
Fotografía: Rob Hardy.
Distribuidora: HBO.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: El novio de una ingeniera informática de una importante empresa de desarrollo científico desaparece el mismo día de pasar a formar parte de un departamento especial de ésta. Ella sospecha que le han asesinado por algo que descubrió.
   LO MEJOR: Ya firmaba buenas historias como habitual guionista de Danny Boyle pero es que como director como se ha convertido en uno de los cineastas más a tener en cuenta en cuanto al género de ciencia ficción. Algo que ya había confirmado con “Aniquilación”, por muchas críticas negativas por parte del público, dada su complejidad, pero que era un exponente de un tipo de ciencia ficción nada habitual y que le traía sin cuidado el tirón comercial. Porque Alex Garland le interesa el género como instrumento de reflexión, incluso como interpretación filosófica, especialmente en lo que se refiere a la imparable evolución tecnológica, como ya hacía con su primera película tras la cámara, “Ex-machina” con la inteligencia artificial. Pero no trata el tema con connotación negativa, cómo puede hacer la serie “Black mirror” sino como puede influir en la humanidad como sociedad. Aquí Garland ha producido, escrito y dirigido por lo que el control sobre el resultado ha sido absoluto lo que se palpa en la libertad creativa que desprende la serie. Independientemente de lo fascinante del tema que trata, de como nos lo traslada, con ese estilo tan elegante, además lo envuelve en el manto de una poderosa dirección artística, casi apabullante. El aspecto visual es impecable y uno de los alicientes, se podría decir.
   Interpretación: Tras haber aparecido en sus dos anteriores películas como secundaria, Garland premió a la japonesa Sonoya Mizuno con un papel principal. Pero lo cierto que es que en la mayor parte de la serie me ha resultado muy inexpresiva. No tengo claro si tiene que ver con el tono frío general de la historia o con la escasa capacidad de la actriz para aplicar emotividad al personaje. También puede ser porque el verdadero protagonista es Nick Offerman que si aporta eso que le falta a Mizuno. Y también cumple espléndidamente Alison Pill.
   Escena (SPOILERS!!): Con estas historias tan interpretables, más que numerar sus mejores escenas, toca dar o explicar la teoría del final. Aunque si quiero destacar dos: el accidente de la hija de Forest (Offerman) y la “caída” de la presa de Lyndon (Cailee Spaney). Porque la forma de rodarlas apoya una de las teorías sostenidas en la trama, la del multiverso, es decir, que cada acto tiene múltiples maneras de pasar y cada una representa un universo paralelo. La máquina creada en Devs (que en realidad es Deus, es decir, Dios), mediante la mecánica cuántica, es capaz de ver cualquier imagen del pasado pero en cuanto al futuro, solo es capaz de hacer simulaciones de las múltiples posibilidades de cada acción, lo que apoya la teoría del libre albedrío, por eso Forest y Lili (Mizuno), al romper ella lo pronosticado por la máquina la primera vez, quedan dentro del sistema, en una de las simulaciones, dándoles la posibilidad de cambiar parte del pasado.
   LO PEOR: La lentitud es bastante palpable. A Garland no le importa tomarse su tiempo, para que vayas digiriendo los conceptos que plantea y se genere la curiosidad que pretende de esos caramelos que va escondiendo. Pero en los episodios centrales quizá se le vaya la mano, unido a la aparente frialdad que transmite por falta de emoción. Aunque eso se irá solucionando hacia el final.
   CITAS: “No voy decirte que tienes que hacer. Tranquilo, lo resolverás”. “Algo malo le sucedió”. “Si viniste a por respuestas, pregúntame lo que no sabes”. “Éste es el único principio que debes entender, nada pasa sin una razón”. “Todo fue predeterminado por algo previo”. “La sensación de que estabas participando en la vida siempre fue una ilusión”. “La vida es solo algo que vemos desarrollarse”. “¿Qué hay dentro? Todo”.
   REFERENCIAS: Tiene mucho que ver con la breve pero muy interesante filmografía de Alex Garland, pero muy especialmente col “Ex -machina”, en cuento donde nos quiere conducir a pensar.
   CONCLUSIÓN: 7’5. Alex Garland sigue confirmando, a pesar de sus detractores, que es uno de los directores de ciencia-ficción más interesantes de la actualidad, dándole al género algo diferente, algo con lo que pensar, muy alejado del tono comercial.