Hemos tocado el mundo de la prensa de la moda y también el de las modelos. Toca el de los diseñadores. Esta lo será y también la siguiente. Porque es verdad que aquí la moda no es el tema central sino más bien un envoltorio e incluso un pretexto para contarnos un thriller con toques fantásticos y de terror. Eso sí, desde el prisma de una estudiante a diseñadora de moda.
Aquí viene el enlace con el tema del ciclo que estamos mostrando. La protagonista, Eloise, es una ferviente admiradora de la década de los sesenta, en cuanto todo lo artístico y cultura pop. Y su fanatismo por lo vintage la hace idealizar el pasado a través de la ropa y la estética. Es justo lo que le hace conectar con una chica del pasado.
Por tanto, en cierto modo, la moda es lo que sirve de vehículo de transporte del pasado. Y esos viajes en el tiempo la inspiran a la hora de diseñar sus vestidos. Además, su estado mental, afectado por esos traslados a los sesenta y a la vida de esa chica, aspirante a estrella de la canción, no solo afectan a su talento para diseñar sino que también intervienen en su forma de vestir.
Pero por encima de todo es un homenaje al Londres de los sesenta y más concretamente a la zona del Soho, por el cual el director británico, Edgar Wright, sentía fascinación desde su infancia. Lo cual no le impide no mostrarlo desde la idealización, sino todo lo contrario, desde la desmitificación, desde su lado más oscuro, retratando un mundo del espectáculo londinense lleno de violencia y abusos.
Un ambiente lleno de depredadores masculinos de clase alta. De hecho, el personaje de Sandy está inspirado en todas esas chicas que llegaban al Soho en los sesenta con el sueño de ser estrellas pero que caían atrapadas en redes de acosadores y de tratos abusivos. Que en realidad eran la mayoría. La película a través de los ojos de Eloise muestra la caída en los infiernos de Sandy.
Es la película más seria de Edgar Wright, la primera sin un atisbo de comedia, cuando esa era una de las características predominantes en su filmografía, con claros ejemplos como la trilogía del “Cornetto”, “Scott Pilgrim contra el mundo” o “Baby Driver”. Porque en su última película “The running man”, remake de “Perseguido”, sí tiene cierto toque de humor, que no le va muy bien, por cierto.
También, “Última noche en el Soho” es su película más ambiciosa visualmente. En su multirreferencialidad, se inspira en títulos tan poco convencionales como “Amenaza en la sombra”, de Nicolas Roeg, y “Repulsión”, de Roman Polanski. Aunque también hay mucho del Brian De Palma de “Vestida para matar” o “Doble cuerpo”, y del giallo, especialmente el de Dario Argento, como en “Rojo oscuro”.
Sin embargo, fue un fracaso de taquilla. Tan solo recuperó 22 de los 43 millones de dólares invertidos. Se puede justificar en parte porque las salas de cine aún sufrían el efecto post pandemia. La gente parecía que solo iba a ver secuelas de grandes franquicias y no apostaba por películas nuevas a la hora de ir al cine. Además dividió a la crítica. Pero el público que la vio la defendió fervientemente. Tiene todo para convertirse en título de culto.
Era Anya Taylor-Joy quien iba a interpretar a Eloise pero Edgar Wright decidió cambiarla a dar vida a Sandy. Lo que hizo que ficharan a Thomasin McKenzie para Eloise y compartieran el protagonismo. Les acompañaba Matt Smith y los veteranos Terence Stamp y Diana Rigg, que murió antes de estrenarse la película y a la cual se le dedicó la película.

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