martes, 7 de octubre de 2014

Escenas Míticas: Tony Scott - Amor a quemarropa




   A juzgar por la diferencia entre sus estilos de sus cines, sorprendía que Tarantino se declaraba admirador de Scott y le ofreció el guión de "True romance", aunque el británico estaba más interesado en "Reservoir dogs", pero Tarantino se negó alegando que la dirigiría él mismo, como así fue. finalmente Tony accedió.




   Scott contó con un reparto lleno de caras conocidas para el público adolescente, lo que sirvió como gancho. Además, la película contaba con buenos tiroteos. Aquí vemos la breve pero interesante aparición de Gary Oldman, que en la versión original, se podía apreciar que tuvo que forzar su acento para darle más credibilidad al personaje.



   Quien haya leído un guión de Tarantino se habrá dado cuenta que Quentin segmenta mucho sus historias para profundizar en las escenas, que están muy diferenciadas. Este segmento genial con una parrafada "made in Tarantino" sobre que los sicilianos son en realidad negros, le correspondería a dos monstruos de los personajes secundarios como Christopher Walken y Dennis Hopper.



   Sin lugar a dudas, mi escena favorita. La resistencia espartana de la que hace gala una Patricia Arquette, como la adorable Alabama, ante el tristemente fallecido James Gandolfini, es épica. Muy violenta, eso si, viendo como el matón disfruta de la paliza que la está propinando antes de matarla. Brutal el momento cuando consigue doblegarle y se ensaña de lo lindo con él.



   Una de las partes más intensas es cuando Christian Slater, que está en una de sus mejores interpretaciones, pretende probar si le están engañando, apuntándole a la cabeza en el ascensor justo antes de la reunión para vender la droga. Y como pone la mano Clareance (Slater) para que no le salpique la sangre en la cara en caso de disparar.



    En una entrevista, Tarantino reconocía que él hubiera rodado la secuencia desde un plano general. Pero Tony Scott era un amante de los primeros planos y rodó, lo que quedó como un grandioso tiroteo a lo O.K. Corral entre polis, gangsters y traficantes, a su manera.
   A modo de cameo volvió a aparecer Val Kilmer (aunque no se le ve claramente) como la voz de la conciencia de Clearence, en forma de Elvis. También en una escena como colgado a Brad Pitt. La película tuvo buena respuesta y a la postre quedo como una obra de culto, un Bonny & Clyde de los noventa.


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