Si
no es la película que más me ha decepcionado del pasado ya 2025 es
porque hicieron una de un tipo que iba con su perro, ambos con capa roja,
que fue insuperable. No porque tuviera grandes expectativas previas
pues ni siquiera sabía nada de ella pero cuando me entero que Darren
Aronofsky ha hecho otra película se me ponen las orejas tiesas.
Porque para bien o para mal, guste más o guste menos, sabes que es
algo especial. No es un director convencional en absoluto, tiene
tantos admiradores como detractores, pero es que precisamente es lo
que tienen los cineastas diferentes, que dividen, que polarizan. Por
eso, lo que menos me podría esperar y lo peor que se puede decir de
un director así, es que ha hecho una película “corriente”. Esta
película la podía haber hecho cualquiera. Estamos hablando de un
tío que ha hecho “Réquiem por un sueño”, “Cisne negro” o
“El luchador”, y que venía de firmar “La ballena”. Pero es
que incluso estando totalmente carente de su personalidad, tampoco es
que me parezca una película muy entretenida. Viene a ser como una
especie de comedia negra y acción pero no me funciona en ninguno de
esos apartados. Es más, en ocasiones tiene una falta de ritmo
acuciante y no es muy divertida que digamos. Hasta se me ha hecho
larga. Eso si, hay violencia bastante explícita, como si quisiera
compensar con eso todas las demás carencias, además recalcándola
descaradamente con cámara lenta todo lo que puede. Tiene un
buen reparto pero no puede estar más desaprovechado. El caso de Zoe
Kravitz es especialmente hiriente, el personaje de Matt Smith es una
caricatura y a Vincent D’Onofrio y Liev Schreiber me he tirado toda
la película sin reconocerlos. No entiendo porque ha hecho esta
película Aronofsky. 5’5.
Es
el perfecto ejemplo de que la mayor fidelidad al material original no
solo no garantiza que sea mejor sino que incluso puede ser un
estorbo. Porque lo que a algunos les cuesta todavía entender es que
el cine y la literatura son medios distintos, que funcionan de forma
diferente. Porque, si, es más fiel a la novela de Stephen King pero
por mucho que le duela, la primera adaptación, de la cual reniega,
me gusta bastante más que esta. Por cierto, de las que no venían
firmadas con su nombre sino con el pseudónimo Richard Bachman. La
cuestión es que en la versión de 1987, tomaron una decisión que
favorece notablemente el entretenimiento, concentrar la historia en
el tiempo y el espacio. Mientras en la nueva, el protagonista debe
sobrevivir durante treinta días y en cualquier parte de la ciudad,
lo que hace que la historia tenga bastantes tiempos muertos, en la de
Arnold Schwarzenegger, debía hacerlo durante tres horas y
atravesando las ruinas de una ciudad antigua, lo que lo convertía en
el campo de batalla de una persecución sin cuartel de lo más
divertida, cambiando radicalmente el ritmo de la narración, incluso
aunque tuviera cierto tono de serie B. Aquí, indudablemente, el
presupuesto es de primer nivel, con un buen reparto y un buen
director. Pero, aunque tiene buenas secuencias de acción, no es que
sea precisamente lo que mejor ha dirigido Edgar Wright. Además, de
que hay actores claramente desaprovechados, como es el caso de Katy
O’Brien. O el de Emilia Jones, cuyo personaje llega tardísimo,
prácticamente en la recta final, cuando precisamente estaba ahí la
película, en que hubiera sido la compañera/rehén del protagonista.
Y para colmo, se va de metraje pero mucho. Por cierto, el final no se
lo cree nadie. Así que, entretiene pero poco más. 6.
Lo
más evidente sería decir que se presenta como una especie de cruce
entre “Con air” y “Bullet train”, inferior a la primera y muy
inferior a la segunda, aunque tampoco tenga intención
de superar a ninguna de ellas. De hecho, probablemente su mayor
acierto sea precisamente su falta de ambición, no tomándose en
serio a si misma e incluso llevar el tono de comedia hasta la parodia
mediante la vía del exceso. En ese sentido no voy a negar que me he
reído bastantes veces, lo que a la postre se ha traducido en un
entretenimiento bastante divertido. Es más, contra más se le va la
pinza, cuanto más apuesta por el disparate, mejor te lo pasas,
siendo siempre plenamente consciente de lo que es. Porque no tiene
ninguna vergüenza en saquear a esos títulos, pero yendo más allá
en cuanto al nivel de violencia exhibido, que es muy alto, sin
economizar en absoluto la cantidad de sangre derramada. Para muestra
cierta escena con una motosierra que es una burrada de campeonato
pero lo que te ríes. Al guion es mejor ni atender porque no tiene
sentido para nada. La historia no es tal porque es un mero pretexto
para meter a una gente muy peligrosa en un avión y partir de ahí a
empezar a darse de leches. Que, por cierto, tiene escenas de peleas
bastante buenas y se
han tomado la molestia de rodarlas con un estilo muy particular,
moviendo bien la cámara. Esto es, si, es muy loca pero te enteras de
la acción. La película está puesta al servicio de un Josh Hartnett
que da el pego tanto a la hora de repartir como a la de recibir.
También está por ahí Katee Sackoff. Así que, buena no es, pero
aporta la diversión necesaria para entretenerte. 6.




