sábado, 17 de enero de 2026

Microcríticas Express: Bala perdida/The running man/Sicarios en el aire

 



   Si no es la película que más me ha decepcionado del pasado ya 2025 es porque hicieron una de un tipo que iba con su perro, ambos con capa roja, que fue insuperable. No porque tuviera grandes expectativas previas pues ni siquiera sabía nada de ella pero cuando me entero que Darren Aronofsky ha hecho otra película se me ponen las orejas tiesas. Porque para bien o para mal, guste más o guste menos, sabes que es algo especial. No es un director convencional en absoluto, tiene tantos admiradores como detractores, pero es que precisamente es lo que tienen los cineastas diferentes, que dividen, que polarizan. Por eso, lo que menos me podría esperar y lo peor que se puede decir de un director así, es que ha hecho una película “corriente”. Esta película la podía haber hecho cualquiera. Estamos hablando de un tío que ha hecho “Réquiem por un sueño”, “Cisne negro” o “El luchador”, y que venía de firmar “La ballena”. Pero es que incluso estando totalmente carente de su personalidad, tampoco es que me parezca una película muy entretenida. Viene a ser como una especie de comedia negra y acción pero no me funciona en ninguno de esos apartados. Es más, en ocasiones tiene una falta de ritmo acuciante y no es muy divertida que digamos. Hasta se me ha hecho larga. Eso si, hay violencia bastante explícita, como si quisiera compensar con eso todas las demás carencias, además recalcándola descaradamente con cámara lenta todo lo que puede. Tiene un buen reparto pero no puede estar más desaprovechado. El caso de Zoe Kravitz es especialmente hiriente, el personaje de Matt Smith es una caricatura y a Vincent D’Onofrio y Liev Schreiber me he tirado toda la película sin reconocerlos. No entiendo porque ha hecho esta película Aronofsky. 5’5.


   Es el perfecto ejemplo de que la mayor fidelidad al material original no solo no garantiza que sea mejor sino que incluso puede ser un estorbo. Porque lo que a algunos les cuesta todavía entender es que el cine y la literatura son medios distintos, que funcionan de forma diferente. Porque, si, es más fiel a la novela de Stephen King pero por mucho que le duela, la primera adaptación, de la cual reniega, me gusta bastante más que esta. Por cierto, de las que no venían firmadas con su nombre sino con el pseudónimo Richard Bachman. La cuestión es que en la versión de 1987, tomaron una decisión que favorece notablemente el entretenimiento, concentrar la historia en el tiempo y el espacio. Mientras en la nueva, el protagonista debe sobrevivir durante treinta días y en cualquier parte de la ciudad, lo que hace que la historia tenga bastantes tiempos muertos, en la de Arnold Schwarzenegger, debía hacerlo durante tres horas y atravesando las ruinas de una ciudad antigua, lo que lo convertía en el campo de batalla de una persecución sin cuartel de lo más divertida, cambiando radicalmente el ritmo de la narración, incluso aunque tuviera cierto tono de serie B. Aquí, indudablemente, el presupuesto es de primer nivel, con un buen reparto y un buen director. Pero, aunque tiene buenas secuencias de acción, no es que sea precisamente lo que mejor ha dirigido Edgar Wright. Además, de que hay actores claramente desaprovechados, como es el caso de Katy O’Brien. O el de Emilia Jones, cuyo personaje llega tardísimo, prácticamente en la recta final, cuando precisamente estaba ahí la película, en que hubiera sido la compañera/rehén del protagonista. Y para colmo, se va de metraje pero mucho. Por cierto, el final no se lo cree nadie. Así que, entretiene pero poco más. 6.


   Lo más evidente sería decir que se presenta como una especie de cruce entre “Con air” y “Bullet train”, inferior a la primera y muy inferior a la segunda, aunque tampoco tenga
intención de superar a ninguna de ellas. De hecho, probablemente su mayor acierto sea precisamente su falta de ambición, no tomándose en serio a si misma e incluso llevar el tono de comedia hasta la parodia mediante la vía del exceso. En ese sentido no voy a negar que me he reído bastantes veces, lo que a la postre se ha traducido en un entretenimiento bastante divertido. Es más, contra más se le va la pinza, cuanto más apuesta por el disparate, mejor te lo pasas, siendo siempre plenamente consciente de lo que es. Porque no tiene ninguna vergüenza en saquear a esos títulos, pero yendo más allá en cuanto al nivel de violencia exhibido, que es muy alto, sin economizar en absoluto la cantidad de sangre derramada. Para muestra cierta escena con una motosierra que es una burrada de campeonato pero lo que te ríes. Al guion es mejor ni atender porque no tiene sentido para nada. La historia no es tal porque es un mero pretexto para meter a una gente muy peligrosa en un avión y partir de ahí a empezar a darse de leches. Que, por cierto, tiene escenas de peleas bastante buenas y se han tomado la molestia de rodarlas con un estilo muy particular, moviendo bien la cámara. Esto es, si, es muy loca pero te enteras de la acción. La película está puesta al servicio de un Josh Hartnett que da el pego tanto a la hora de repartir como a la de recibir. También está por ahí Katee Sackoff. Así que, buena no es, pero aporta la diversión necesaria para entretenerte. 6.

martes, 13 de enero de 2026

Escenas Míticas: Shakespeare - Mucho ruido y pocas nueces

 


   Es una de mis favoritas en cuanto a adaptaciones de la obra de Shakespeare se refiere, de mis favoritas de la filmografía de su director, Kenneth Branagh y se la considera la mejor adaptación de “Mucho ruido de pocas nueces” (aunque la traducción más literal sería “Mucho alboroto para nada”), que incluso se sigue poniendo en institutos y universidades como perfecta introducción y representación del espíritu del dramaturgo inglés.




   Porque contrariamente a lo que muchos pensarán, esta obra tiene más de veinte adaptaciones al cine y la televisión. Incluso una película bastante reciente, qué sorprenderá a algunos que la tuviera como inspiración, la comedia “Cualquiera menos tú”, con Sydney Sweeney y Glen Powell, es una especie de actualización lejana y muy libre.



   Porque aunque los títulos que más recuerda todo el mundo de la literatura de Shakespeare son sus tragedias, contaba con bastantes más comedias de enredo que otra cosa, y esta es una de las mejores, si no, la mejor. Y Branagh captó su esencia a las mil maravillas, realizando un entretenidísima adaptación, divertida más no poder.



   No en vano Kenneth Branagh fue un gran admirador de la literatura anglosajón en general y de la de William Shakespeare en particular, llegando a adaptar hasta cinco de sus obras a día de hoy. Esta sería la segunda, pues el cineasta debutó como director con “Enrique V”, no precisamente un bautismo cinematográfico sencillo.



   Aunque captó más la atención con sus dos siguientes trabajos, “Morir todavía” y, sobre todo, “Los amigos de Peter”. Para llegar a la que hoy comentamos. Dirigió tres películas más en relación a Shakespeare; “Hamlet” (hablaremos mucho más en profundidad muy pronto), “Trabajos de amor perdido” y “Como gustéis”. Además de participar como actor en “Otelo” y “Ricardo III”.



   El reparto estaba repleto de talento. Al frente el propio Branagh pero en medio de un elenco muy coral con nombres como Denzel Washington (elegido adrede para contrariar el encasillamiento generalizado racial de Shakespeare, que apenas ponía personajes negros en sus obras), Robert Sean Leonard, Keanu Reeves, un impagable Michael Keaton, una jovencísima Kate Beckinsale (en su debut para la gran pantalla con tan solo 19 años).



   No me olvido, sino que la dejó para el final porque me parece lo mejor de la película, Emma Thompson. A quién Branagh conoció durante el rodaje de “Enrique V”. Se casaron en el año de su estreno, 1989 y se divorciaron en 1995, dos años después de “Mucho ruido y pocas nueces”, que fue su última colaboración juntos para el cine. Ya lo habían hecho también en “Morir todavía”.



   Es una adaptación muy fiel a la obra de Shakespeare pero Branagh quería alejarse del tono teatral y tratarla  más como una comedia contemporánea, con un modo de rodaje moderno, moviendo la cámara constantemente y dándole un montaje muy dinámico. Aunque se adoptó una medida típica del teatro. Implementó varias semanas de ensayo exclusivamente de los diálogos, previos al rodaje.



   Su intención era sacarle todo el jugo posible al texto original haciendo que los actores se supieran al dedillo sus líneas para poder darle una fluidez vertiginosa al diálogo, que a la postre fue uno de los grandes aciertos de la película. Los actores cumplieron a las mil maravillas con su parte.



   Aunque sufrieron con el verano. Se rodó en la Toscana, en la región de Chianti, cerca de Florencia, y tuvieron que aguantar varias olas de calor, lo que dificultaba rodar con vestuarios muy pesados, para lo cual cambiaron varias escenas a nocturnas y las diurnas las rodaron de madrugada.



   Costó 6 millones de dólares y recaudó 22 en taquilla, teniendo muy buenas críticas. Abrió la veda para una oleada de adaptaciones posteriores de obras de Shakespeare posteriores, como “Otelo”, “Romeo y Julieta”, “El sueño de una noche de verano” o “El mercader de Venecia”.



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