martes, 21 de abril de 2026

Escenas Míticas: Músicos - The Doors

 


   Que raro es ver un biopic como este hoy en día sobre una estrella de la música. De hecho, cuando estamos a las puertas del casi estreno del correspondiente a Michael Jackson, ha trascendido que se vieron obligados a eliminar ciertas partes del montaje final, probablemente evitando entrar demasiado en polémicas, bastante cuantiosas, por cierto, en la historia de este cantante.



   Porque el mito no solo es su apartado musical. Estamos hablando de personas con tal trascendencia pública que su vida personal privada, sus excentricidades, sus escándalos, son indivisibles de su parte musical, de su aspecto profesional. El mito es todo, y todo es mito. Sin embargo, hoy en día nos encontramos con biopics sobre cantantes, bastante descafeinados, blanqueados.



   Los grupos musicales originales y los familiares poseen tal control sobre el resultado final que los que pretenden realizar un retrato fidedigno de lo que fue la figura del correspondiente cantante, tienen las manos atadas y se ven obligados a pasar de puntillas sobre las principales polémicas de ellos, que todos sabemos que sí pasaron, por mucho que nos las quieran minimizar.



   De tal manera que cuesta creer que muertes con finales tan oscuros como los de Amy Winehouse, Whitney Houston, o Freddie Mercury, profundamente marcados por la tragedia en la vida real, queden difuminados en las películas que se han hecho sobre ellos, que parecen más homenajes que verdaderos retratos de sus vidas. Probablemente por ello no termine de concretarse el de Madonna.



   No es lo que estaba dispuesto a asumir Oliver Stone cuando aceptó encargarse de adaptar la historia de uno de los grupos más influyentes de la música moderna, y más en concreto de la de su principal figura, su vocalista, Jim Morrison. De tal manera que aunque varios integrantes de los Doors ejercieron como consejeros, Stone hizo realmente lo que le dio la gana.



   Retratando a Jim Morrison como poco menos que un psicótico, incidiendo en su abuso del alcohol, las drogas y el sexo. Prácticamente no hay ni una escena en la que el cantante no vaya colocado o borracho. Lo que le valió no pocas críticas, del propio grupo de los Doors y de los seguidores, y a la prensa cinematográfica la dividiría, predominando los comentarios negativos.



   Poco le importó a un Oliver Stone en el mejor momento de su carrera, con dos Oscars ya bajo el brazo, tres si contamos el de guionista por “El expreso de medianoche”. Que en su repaso de la historia moderna de Estados Unidos, venía de firmar “Platoon”, “Wall Street” y “Nacido el 4 de julio”. Y que tras “The Doors”, realizaría la que considero su mejor película, “JFK, caso abierto”.



   No volvería a alcanzar el nivel de estos títulos aunque sí dirigió películas tan reseñables como “Asesinos natos”, “Nixon”, “Giro al infierno” o “Un domingo cualquiera”. Sin embargo, lleva prácticamente los últimos diez años haciendo documentales, cuando ya cuenta con 79 años. Ojalá vuelva a dejarnos alguna película más de verdad.



   Para el papel de Morrison se barajaron nombres como los de Tom Cruise, Johnny Depp, John Travolta o Richard Gere, pero el elegido fue uno no muy conocido por aquella época, Val Kilmer, aunque ya había hecho “Top Gun” y “Willow”. Sería precisamente “The Doors” quien lanzara definitivamente su carrera como actor. No sería la única vez que encarnase a una leyenda de la música. Se puso en la piel de Elvis Presley en “Amor a quemarropa”, aunque eso fue más un cameo. Su interpretación fue lo más destacado de una película que económicamente fue una decepción. Costó 32 millones de dólares y recaudó solo 34.



   Pero no fue por culpa de Kilmer, que estuvo casi un año viviendo como Jim Morrison, visitando sus lugares emblemáticos, hablando como él. Se aprendió 50 de sus canciones e interpretó con su voz 15 de ellas para la película. Incluso los integrantes de los Doors declararon que no podrían diferenciar su voz de la de Morrison. Le acompañaban en el reparto Meg Ryan, Kyle MacLachlan, Kevin Dillon, Michael Madsen, Kathleen Quinlan o Michael Wincott.



domingo, 19 de abril de 2026

Noche de Bodas 2

 


   FICHA TÉCNICA

Título: Noche de bodas.
Dirección: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett.
País: Estados Unidos.
Año: 2026.
Duración: 108 min.
Género: Thriller, terror, comedia.
Interpretación: Samara Weaving, Kathryn Newton, Kevin Durand, Sarah Michelle Gellar, Elijah Wood, Shawn Hatosy, Néstor Carbonell, David Cronenberg, Olivia Cheng, Varun Saranga, Daniel Beirne.
Guion: Guy Busick, R. Christopher Murphy.
Producción: Tripp Vinson, Bradley J. Fischer, William Sherak, James Vanderbilt.
Música: Sven Faulconer.
Fotografía: Brett Jutkiewicz.
Distribuidora: Walt Disney Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Tras sobrevivir toda la noche y, como consecuencia, acabar con toda la familia Le Domas, Grace se da cuenta que eso ha activado la siguiente fase del juego, que las demás familias se disputen el poder que controla el mundo. Pero esta vez tiene a su hermana acompañándola.

   LO MEJOR: Gran parte de la culpa de que se repitan las fórmulas es del propio público, cuando compran más entradas para secuelas que para propuestas originales y cuando además le piden a la secuela exactamente lo mismo que a la original. Esa es la premisa que ha seguido la pareja de directores, Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, que si algo funciona, no hay que tocarlo. Que cuando se pidió una secuela de “La jungla de cristal”, querían exactamente eso de nuevo. Y estos cineastas eran plenamente conscientes de que eso era justo lo que les pedían a ellos. Por eso no se esfuerzan lo más mínimo en ocultarlo. Han pensado, si les ha gustado esto, esto le vamos a dar pero en dosis multiplicadas. Así que, salvo alguna que otra modificación como doblar el protagonismo femenino, básicamente, han vuelto a darnos un survival muy gamberro y tremendamente divertido, porque ese humor negro que ya impregnaba a su antecesora aquí se hace más patente, acercándose a la comedia de terror. Por ejemplo, casi se autoparodia con la enorme cantidad de hemoglobina que hay casi en cada escena. Además, como aquí se ahorran la introducción y la presentación de los nuevos personajes es lo más simplificada posible, la película arranca muy pronto y desde ahí es trepidante hasta el final. De hecho comienza justo donde terminó la primera, casi que podrían verse seguidas en una especie de versión a lo “Kill Bill, The Whole Bloody Affair” de Quentin Tarantino. La cuestión es que si te lo pasaste bien con la anterior,  harás lo propio con esta.

   Interpretación: Ha demostrado bastante más versatilidad de la que se le reconoce pero es verdad que se especializó en películas de terror de cierto toque de serie B. Y Samara Weaving sigue siendo la reina de esta función, y ni poniéndole a Kathryn Newton de coprotagonista consiguen opacarla ni un poquito. Por cierto, con la que mantiene una buena química. Eso sí, esta vez el reparto trae más nombres, algunos tan icónicos como Sarah Michelle Gellar o Elijah Wood. O Shawn Hatosy (“The Faculty”) o Kevin Durand. Hasta David Cronenberg tiene un cameo.

   Escenas (SPOILERS!!): Estaba claro que el final debía superar al de la anterior aunque solo fuera en cuanto a cantidad de explosiones sangrientas y vaya que sí lo cumplen. Es tan exagerado que te tienes que reír. Aspecto que parodian durante toda la película en cuanto a que las protagonistas se la pasan enteras llenas de sangre de la gente que les revienta en las narices. Aunque la mejor escena es la paliza doble a las hermanas, una contra Titus (Hatosy) y otra desternillante pelea de Grace contra Francesca. Por cierto, es conocida ya la capacidad de Samara Weaving para el grito y aquí la hacen lucirse en ese arte con una discreta a cámara, casi rompiendo la cuarta pared.

   LO PEOR: Tiene más acción, más sangre y más de todo, pero como película es inferior a la original, precisamente porque el único cambio de una a otra es que la primera tenía un primer acto donde dominaba la intriga que explotaba al comenzar el segundo con un gran giro. Y eso se pierde aquí. Aparte de no aportar ninguna novedad reseñable.

   REFERENCIAS: Se notaba su dirección en las dos entregas de “Scream”, que dirigió el dúo Bettinelli-Olpin/Gillett, al igual que se ha notado su ausencia en la última. Aquí vuelven a mostrar lo que propusieron en “Noche de bodas”, que ya era una especie de “Tú eres el siguiente" y que repitieron en "Abigail".

   CONCLUSIÓN: 7. Es prácticamente lo mismo que la primera entrega, por eso tiene los mismos niveles de gamberrismo y diversión, pero aumentando la cantidad de sangre y violencia. Samara Weaving vuelve a ser la reina de la función.