domingo, 9 de abril de 2017

La caza



   FICHA TÉCNICA

Título: La caza.
Dirección: Allan Cubitt, Jakob Verbruggen.
País: Reino Unido.
Año: 2013.
Duración: 60 min (3 temporadas de 6 episodios cada una).
Género: Policíaco, thriller.
Interpretación: Gillian Anderson, Jamie Dornan, Séainín Brennan, Michael Colgan, Laura Donnelly, Bronagh Waugh, Ben Peel, Michael McElhatton, Niamh McGrady, John Lynch, Ian McElhinney, Archie Panjabi.
Guión: Allan Cubitt.
Producción: Gub Neal, Julian Stevens.
Música: Keefus Ciancia, David Holmes, David Holmes.
Fotografía: Ruairi O'Brien.
Distribuidora: BBC.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Un asesino en serie va dejando varias mujeres como víctimas de sus actos en la ciudad de Belfast, sin que la policía sea capaz de detenerle. Para hacerlo, deciden poner al frente a una detective de Londres con experiencia en la caza de otros asesinos.
   LO MEJOR: Pues ha supuesto toda una sorpresa teniendo en cuenta, y con todos los respetos, su procedencia irlandesa. Digo ésto porque no es ningún secreto que las series norteamericanas monopolizan el mercado televisivo mundial y dado el elevado nivel de muchos de sus productos tampoco es de extrañar. De ahí mi asombro de que esta modesta serie se haya colado entre lo más destacado de los últimos años. “La caza” retrata minuciosamente el funcionamiento de una investigación en relación a unos crímenes. Pero no se queda en la exposición unilateral, sino que muestra el otro lado como extremos de una cuerda que cada vez se acercan más. De tal forma, nos introduce en la mente del asesino, nos obliga a acompañarle en sus actos y pensamientos. La trama es lógica, muy realista, exenta de hipérboles argumentales, de trucos de magia para deslumbrar al espectador. No, el ritmo es lento, totalmente pausado y sobrio; pero tremendamente asfixiante, gris y opresiva que escenifica a la perfección la calma tensa de la historia y que utiliza como columna vertebral el desarrollo de unos personajes repletos de aristas, nada planos, nada típicos. Y tiene una gran virtud, termina cuando tiene que terminar, y no cae en la tentación de extender el relato con fines comerciales.
   Interpretación: La trama se apoya en el poderoso antagonismo generado entre sus dos protagonistas: Gillian Anderson (Stella Gibson) y Jamie Dornan (Paul Spector). Olvidaros de su imagen como Dana Scully, aquí Anderson realiza la que para mí es su mejor interpretación. Por supuesto que es un papel muy diferente al de “Expediente X”. Nos muestra a una mujer dura, fría, hierática, inteligente, que no se deja dominar por los hombres sino todo lo contrario y que deja entrever un tormentoso pasado que nunca llega a revelar. Olvidaros también de “50 sombras de Grey” porque aquí Jamie Dornan realiza un soberbio trabajo. Un asesino en serie que nos mantiene en un oscilante enigma entre el bien y el mal, en el que no terminamos de definir si es un ser calculadamente malvado o una víctima.
   Escena (spoiler): Como es normal, en un principio nuestra atención se va a la ejecución de los asesinatos y el análisis de las escenas de los crímenes. Pero más adelante nos damos cuenta de que el enfrentamiento entre la inspectora y el asesino, el juego del ratón y el gato, es el que copa el interés. Como muestra su primera conversación telefónica y se confirma, varios episodios posteriores en un intensísimo interrogatorio. Uno de los puntos de inflexión es cuando Spector es herido casi de muerte, y como es salvado in extremis en el hospital. El último capítulo es brutal, con otro interrogatorio tremendo que desemboca en una violenta agresión a Stella. Y por supuesto el suicidio de Spector posterior en el psiquiátrico.
   LO PEOR: Ya lo he avisado, es lenta. Pretendidamente lenta. No hay nada en ella para los que busquen episodios trepidantes. Estamos en la era televisiva en la que cada capítulo debe poseer un cliffanger que te deje con la boca abierta. Pues bien, “La caza” es otra cosa.
   CITAS: “Si no le detenemos, volverá a hacerlo. Ponme al frente”. “Es posible que un criminal sádico tenga buenas cualidades o una cara bonita”. “No tienes ni idea de quien soy”. “No quiero que se hagan juicios de valor, solo encontrar al asesino”.
   REFERENCIAS: No en la ambientación ni en el tono, pero si en el ritmo, tiene nexos con “True Detective”. Pero si guarda bastante parecido con “The Killing”, incluso más notablemente en su vertiente original sueca, pues la ambientación tiene mucho que ver con las series y películas escandinavas.
   CONCLUSIÓN: 7’5. Sobria y pausada pero también tensa, asfixiante, gris y opresiva. Con uno de los mejores enfrentamientos argumentales e interpretativos para televisión.

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